Un vuelo

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Siempre digo que no hay foto que describa paraísos tal cual se ven con los ojos. Nunca pensé tan en serio eso como ahora. Después de más de veinte fotos enfocadas en diferentes puntos, desde diversas perspectivas e incluso incontables intentos de efectos con programas de photoshop, nada logra acercarse ni un poco a la realidad que veo. Quizás son mis ojos. Quizás mi punto de vista. Quizás el bienestar interno que siento en este momento. Irrelevante. Si tan solo se pudiesen enviar fotografías mentales auténticas y reales… Sólo así podrían captar lo que estoy viendo hace dos horas desde lo alto del cielo en un viaje desde Roma a Marrakech.

Todo empezó cuando una fuerte luz me obligó a despertar de mi profundo sueño. Una luz que al principio me irritó. Quería dormir. Se me ocurrió cerrar la ventana hasta que miré. ¿Cuántas veces nos perdemos cosas por no mirar, no? ¿Cuántas veces actuamos en automático en base a nuestras comodidades y no nos detenemos a mirar?

A medida que escribo los colores se van transformando y cada segundo es mejor que el anterior. ¿Cómo hago para detener éste momento? ¿Cómo hago para transmitirlo? La gente a mi alrededor también se sorprende.Y ¿cómo no sorprenderse ante semejante regalo de la naturaleza? Hace dos horas lo único que quería era llegar. En este momento quisiera detener el tiempo. Quisiera estar en éste vuelo para toda mi vida. Quisiera ver lo que estoy viendo para siempre. Pero de ser así no me sorprendería. Si una foto o un video pudiese captarlo tampoco sería tan especial. Y no estaría escribiendo esto. No me brotaría la necesidad de expresar mis sentimientos, mis pensamientos, mis emociones.

Abro los ojos y me encuentro con un naranja encandilante. ¿Qué sentido tiene describir los colores si para cada uno hay un naranja diferente, un azul diferente? Lo único que tengo para decir ahora es lo agradecida que estoy de poder ver. De tener ojos capaces de mirar estas cosas.

Se asomaba esta luz naranja pero no podía ver con claridad de dónde venía.¿Está atrás de la hélice? ¿Está de frente al avión? Quiero ir a la cabina del piloto. Se levanta levemente el ala derecha para girar. Más luz. Pero ahí se queda. Dale, girá un poquito más que quiero ver. Me puedo imaginar un fuego redondo, un círculo perfecto como la yema de un huevo frito. Mi cabeza va de acá para allá, más arriba, más abajo, más a la derecha, más a la izquierda, mi nariz toca la ventana, mis respiraciones la empañan. No tengo más espacio, mi cara está totalmente pegada a la ventana. Y sin embargo no encuentro perspectiva para ver el fuego redondo. Entonces miro para abajo. Y descubro unas pinceladas de nubes que de una punta a la otra se transforman de blanco a rosa-violeta.

El ala se levanta un poco más. El sol ya se encontraba en el otro hemisferio, ya cruzaste el horizonte y me quedé con ganas de verte brillar. Pero brillaste mejor que nunca. Estás pero no estás. Te escondiste y sin embargo se que estás. Pienso en las personas que quiero y extraño. Ellas también están pero no están. Estamos todos jugando a las escondidas.¿Saldrán de sus escondites en algún momento? Los tendría que ir a buscar.

Mientras pienso en esto el espectáculo continúa. Los colores cambian a cada segundo. El cielo celeste se va haciendo cada vez más azul, la oscuridad empieza a llegar. Si miro para atrás está casi negro. Si miro para adelante tendría que inventarle un nombre a éste color. Es fosforescente. No es fucsia pero si es fucsia. No es rojo pero un poco sí. También es naranja. Podría ser violeta. ¿Magenta? También hay una franja verde que conecta esta especie de rojo-naranja-fucsia-violeta con el azul del cielo que se transforma en negro. Son los colores del arcoiris pero es diferente al arcoiris porque los colores no se diferencian bien. Acá se esfuman sutilmente. Quizás un artista podría describirlo mejor porque es como una pintura. Miro para abajo y veo tierra. Ya estoy en África. ¡Qué bien me estas recibiendo! ¿Qué más podría decir de éste escenario? No hay más para decir. No existen palabras. Sólo mi mirada. Y el recuerdo que tendré para el resto de mi vida de este maravilloso atardecer que ocurre mientras vivo.